El déficit fiscal total de Brasil y el avance de la deuda pública hacia el 105% del producto interno bruto concentran la atención del mercado. (REUTERS/Diego Vara)
La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva provocó este lunes una abrupta liquidación de acciones, bonos y moneda en Brasil, después de que el mercado hubiera apostado durante semanas a una victoria de Flávio Bolsonaro. El real llegó a caer 12% al comienzo de la sesión y luego moderaba su baja a 8,36%, hasta 5,4066 por dólar, mientras el Bovespa retrocedía 13,43% de forma preliminar, tras haber perdido más de 16% y activar una pausa de 30 minutos. El efecto se extendió a la Argentina: los bonos Globales y los ADR operaron con bajas y el dólar mayorista subió $ 11, hasta $ 1.540.
La venta masiva reflejó el desarme de posiciones armadas antes del balotaje, pero también dudas más profundas sobre la sostenibilidad fiscal del cuarto mandato de Lula, la capacidad del Gobierno para avanzar con reformas en un Congreso adverso y la posibilidad de que la depreciación del real complique la trayectoria de inflación y tasas.
El resultado electoral sorprendió a unos inversores que habían interpretado el triunfo de Bolsonaro en la primera vuelta como una señal de un eventual giro hacia una política económica más austera. El viernes previo a la elección, el Bovespa había cerrado casi 7% por encima de su nivel previo a la primera vuelta y el real se había fortalecido cerca de 5%, según informó Reuters.
El mercado desarmó la apuesta por una victoria de Bolsonaro
El primer motivo de la reacción fue el cambio brusco de escenario. La expectativa de un triunfo de Bolsonaro había impulsado a los activos brasileños durante octubre, bajo la premisa de que un gobierno de derecha buscaría un mayor ajuste fiscal y facilitaría una reducción de los costos de financiamiento.
Un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI) señaló que el ETF EWZ, que sigue a las acciones brasileñas en Nueva York, acumulaba una suba de 14% en octubre hasta el viernes, mientras los mercados emergentes bajaban 7%. Las encuestas y los mercados de apuestas también reflejaban esa visión: estos últimos le atribuían una probabilidad de victoria de 76% al senador.